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martes, 22 de febrero de 2011

el precio del diseño

El otro día hablando con unos amigos comentaban que algunas marcas habían perdido la patente sobre grandes diseños de la historia del mobiliario. Por ejemplo, salió a relucir el sillón Barcelona del arquitecto alemán Mies van der Rohe. Claro, ahora entendía por qué siempre veía tantas en la feria de Intergift. Incluso nuestros proveedores las tienen. La sorpresa fue mayúscula a la hora de hablar de precios. Mies cedió los derechos de sus diseños a la casa Knoll Studio y ésta la comercializa a la nada desdeñable cantidad de 7236,00€. Hasta aquí todo bien (para el que tenga ese dinero, claro). Pero voy a deciros cuánto vale el sofá BCN (el nombre igual no se puede usar) en Fisura: 464,60€

Ahora que seguramente estéis ojipláticos perdidos, os pongo las imágenes de ambos: Vamos a ver. Ya sé que muchos dirán que claro, en el primer caso pagas el diseño, la idea, el acabado, el material... Sí, si no te digo yo que no, pero, ¿de verdad una diferencia de 6770€ nos parece razonable? A mi no. De ninguna manera. Ni aunque el mismo Mies se hubiera puesto aguja e hilo en mano a coser el cojín.

Pero este caso lo encontramos también por ejemplo con el Lounge Chair del matrimonio Eames. Vitra (conocidísima firma que lo vendía en exclusiva) no tiene los precios en su web, pero buscando en Internet, veo que el precio ronda los 5735,00€. En el caso de Fisura (butaca Boss por el tema nombres) son 702,10€. He aquí la posibilidad de jugar a las 7 diferencias:
Como sabiamente dice mi padre, cada uno gasta su tiempo y su dinero en lo que quiere. Y está muy bien que si alguien tiene el capricho de pagar 7000€ lo haga. Pero estoy que aplaudo con las orejas por el hecho de que los que no lo tenemos podamos por lo menos optar a disfrutarlo. En todo esto entra la posición que cada uno tenga sobre los derechos de propiedad intelectual y todo eso que tan de moda está ahora. Pero el arte tiene que estar ahí para todo el mundo, no se nos puede negar ese derecho. Claro que no puedo tener Las Meninas en mi salón ni a los Beatles tocando en mi fiesta de cumpleaños, pero tengo que tener la opción de acceder a ellos.

Seguramente haya un montón de opiniones diferentes, pero no tengo ningún reparo en afirmar que esto de la caducidad de las patentes es una estupenda oportunidad para todos. Y en cualquier caso, tanto Mies como los Eames dejaron un legado muchísimo más importante e incalculable que éste. Ésta es la anécdota con la que otros hacen dinero. Gracias maestros.