Mientras me paseaba por el blog de la revista
elle vi un post en el que anunciaban al ganador de su concurso "
Elle Decoration International Design Awards". El premio era para la
Willowlamp, una bella lámpara fruto del trabajo conjunto de una joyera (Sian Eliot) y un arquitecto (Adam Hoets).

¿Por qué tenía la sensación de haberla visto antes? Enseguida lo recordé: era la maqueta funicular de
Gaudí, expuesta en el bajocubierta de la Casa Milá de Barcelona.

Lo que son las casualidades de la vida. ¿Casualidades? Espero que no nos lo quieran vender como eso, porque es mucho más honesto reconocer que eliges como fuente de inspiración a los más grandes: ¡para eso están! Para aprender de ellos y reinventarlos.
Como quiera que sea el caso, me ha gustado el trabajo que desarrollan, así que aquí tenéis su web (en la que no se nombra al genio, ¿descuido?):
willowlamp.

El verdadero descubrimiento de este grupo es el
sistema de sujeción de las cadenas que forman las lámparas: una pequeña muesca con una forma determinada realizada en las chapas de acero que permite la fijación de las cadenas y ofrece libertad de formas. Formas y resultados tan sorprendentes como los de las imágenes.

Sobre el maestro y su
maqueta funicular, sólo deciros que consiste en un tablero de madera sobre el que se dibuja la planta del edificio y en el que los futuros pilares se unen mediante cadenas a las que se les cuelgan pesos que representan las cargas que soportarán para hallar la curvatura de arcos y bóvedas más eficaz en cada caso.

Mira, acabo de pensar que el diseño de Gaudí se merece un post para él solito, así que me tendré que poner manos a la obra.